martes, 29 de junio de 2010

Kinder Children In Action

Los niños de Kinder recibieron la visita de varios profesionales entre ellos un grupo de Bailarinas y un Chef , como actividad de cierre de la unidad “Professions”. A través de este tipo de experiencias los niños logran un aprendizaje significativo, pues comparten actividades interactivas y entretenidas.

Gracias a experiencias reales y vivenciales como estas logramos una enseñanza de calidad en Logos.

Miss Lily Molina

jueves, 17 de junio de 2010

Ejercicios de coordinación visomotora

A continuación ponemos a su disposición, algunos de los ejercicios que podrían ayudar a una de las áreas básicas en el proceso de aprendizaje:

  • Ejercitar manos y dedos: Golpear la mesa con la puntilla de los dedos.
  • Con el dedo índice sobre el pulgar hacer como si golpeamos canicas.
  • Abrochar y desabrochar, abrir y cerrar un cierre.
  • Ensartar bolitas en un pasador o cordón.
  • Rasgar y trozar papel-pegar y rellenar figuras.
  • Doblar papel siguiendo diseños.
  • Picar sobre corcho con punzón.
  • Rompecabezas
  • Recortar y pegar figuras
  • Deshilar un pedazo de tela.
  • Calcar dibujos sencillos sobre papel manteca.
  • Doblar alambres dándoles diferentes formas: ondas, espiral, línea quebrada, caracol, ave, muñeco, etc. Primero, el niño reproduce las formas con alambre y luego dibuja las líneas.
  • Colorear espacios grandes y dibujos pequeños.
  • Recortar siguiendo líneas rectas, curvas, zig-zag.
  • Practicar abertura de pinzas de ropa, con los dedos índice y pulgar.
  • Recoger objetos pequeños como: bolitas, semillas, maíces, botones, etc, e introducirlos en botellas que tengan boca pequeña.
  • Modelar con plastilina y formar diferentes figuras.
  • Abrir y cerrar los puños con fuerza.
  • Saludar con cada dedo, abrir y cerrar dedos.
  • Con el puño cerrado sacar los dedos uno a uno empezando por el meñique.
  • Unir los dedos de ambas manos, luego separarlos. Hacerlo luego con los ojos cerrados.
  • Aplaudir y tronar con los dedos.
  • Arrugar una hoja de papel con una sola mano.
  • Apretar una esponja con agua.
  • Doblar ropa.
  • Imitar movimientos de tocar instrumentos musicales imaginarios: piano, tambor, flauta, marimba, guitarra, acordeón.
  • Trazar con plantillas: líneas, figuras, diseños, etc.
  • Reproducir figuras en el aire y copiarlas luego en un papel.
  • Repasar dibujos hechos con puntos.
  • Completar figuras con detalles que falten.
  • Abrir puertas usando llaves.
  • Hacer nudos y soltarlos.
  • Sacar punta al lápiz.
  • Perforar papeles con perforadora.
  • Pasar las hojas de un libro, cuento, revista, etc.
  • Ejercicios de pre-escritura. (rasgos y trazos)

jueves, 10 de junio de 2010

EDUCANDO EN VALORES


Por Sofía Álvarez Oramas

La familia es la primera escuela de valores, en ella los padres transmitimos a nuestros hijos en base a nuestras experiencias previas, con nuestro ejemplo y en un ambiente de amor, los valores que inciden directamente para hacer de nuestros hijos o hijas, personas buenas, íntegras, capaces de vivir aportando con bien a la sociedad.

En un escrito del libro, “La educación de las virtudes humanas”, el autor expone de manera muy acertada: "Creo que a todos los padres de familia les gustaría que sus hijos fueran ordenados, generosos, sinceros, responsables, etcétera. Pero existe mucha diferencia entre un deseo difuso que queda reflejado en la palabra ojalá y un resultado deseado y previsto y alcanzable.

Si la formación de los hijos en las virtudes humanas va a ser algo operativo, los padres tendrán que poner intencionalidad en su desarrollo. Para ello hace falta estar convencido de su importancia. Hay que aprovechar la cotidianidad de la vida en familia, pero se necesita aumentar la intencionalidad respecto del desarrollo y reflexionar sobre dos aspectos: la intensidad con la que se vive y rectitud de los motivos al vivirla".

Actualmente, nos vemos invadidos por la sociedad del bienestar y el consumo, la misma que vende ideas contrarias a los valores. Parecería que la comodidad y el confort se pueden lograr sin trabajo, parecería que apenados por nuestros sentimientos de culpa por el exceso de horas fuera del hogar, darle a los hijos rápido todo lo que piden, darles sólo cosas materiales, para que no lloren o molesten sería lo mejor, presentándose situaciones en las que los hijos o hijas en nuestros hogares presentan una incapacidad alarmante para soportar esfuerzos, ante ello se hace emergente educar en valores, siendo de gran importancia educar en el valor de la perseverancia.

¿Cómo educar en el valor de la perseverancia?

“Se define la acción de perseverar como la constancia en la virtud, perseverar es una cualidad humana, que se pone de manifiesto frente a obstáculos y frustraciones en la persecución de metas y en la adhesión a principios establecidos previamente”.

Esta cualidad se puede educar en el niño desde muy temprano, para ello, es necesario:

1.-Leerles cuentos o fábulas que hablen sobre la perseverancia como “La liebre y la tortuga”.
2.-Dar el ejemplo como padres frente a nuestros hijos con nuestras acciones, en todo momento.
3.-Presentarles el esfuerzo, el valor de la perseverancia como algo valioso y positivo para alcanzar la meta propuesta.
4.-Enseñarles la disposición para vencer las dificultades y constancia para cumplir las tareas propuestas.
5.-Brindarles tareas acordes a su edad para evitar la frustración.
6.-Plantearles metas a corto plazo, concretas, diarias que los padres podamos controlar fácilmente: ponerse a estudiar a una hora fija, dejar la ropa doblada en la noche, acabar lo que se comienza, alzar la lonchera, la mochila, la ropa que usaron, etc.
7.-Las tareas deben implicar un poco de esfuerzo adaptado a sus posibilidades, para que se ganen lo que desean conseguir, conseguir metas difíciles por sí mismos gracias a su esfuerzo los hará sentirse útiles, capaces, seguros, alegres comprendiendo que el que persevera logra lo que desea.
8.-Se debe brindar la ayuda necesaria a través de frases estimuladoras.
9.-Estimular su éxito, por pequeño que sea.

“Algunas veces el fracaso será más eficaz que el éxito en la búsqueda de una voluntad fuerte”

jueves, 22 de abril de 2010

¿Por qué muerden los niños?


Los comportamientos de los niños pequeños son motivo de preocupación y de aprendizaje para los padres, uno de los comportamientos que más preocupa en la convivencia educativa a los padres y maestros desde la infancia son las mordidas de los niños y niñas.

Los teóricos del desarrollo sugieren que el morder en los niños entre los 12 y los 36 meses se produce por:

1.-Problemas de dentición.


2.-Una forma de exploración, los bebés usan la boca para explorar porque es una de las partes más desarrolladas de su cuerpo.


3.-También podría ser una forma de comunicarse al no tener aún dominio de su lenguaje oral para comunicar la frustración mientras aprenden habilidades sociales, lingüísticas y de autodominio, al no disponer del lenguaje necesario para controlar una situación, o cuando sus intentos de comunicarse no se entienden o no se respetan.


4.-El morder llega a ser un modo poderoso de comunicarse y controlar a otros y al ambiente.


5.-Resultado propio de su impulso y carencia de autodominio.


6.-Otros muerden porque están emocionados o porque encuentran en ello un medio para demostrar su autonomía, siendo en algunos casos una manera rápida de obtener un juguete o llamar la atención.


7.-Una acción producto de un evento que les causa estrés, una falta de rutina que les agita o una falta de interacción adecuada con los adultos que él conoce y ama, en casos de extrema frustración o enojo.

¿Qué hacer cuando muerden?

Garcia, Greeman y Stonehouse, sugieren:

1.-Permitir que los niños que muerden ayuden en el proceso de primeros auxilios al niño al que mordieron, comunicándoles de manera sincera y adecuada para su edad el dolor que esto causa.


2.-Se puede motivar a los niños que muerden a desarrollar y utilizar sus habilidades de comunicación expresiva usando palabras en vez de morder, se debe estimular al uso del lenguaje.


3.-Mantener las rutinas constantes, desarrollando y manteniendo los rituales en el hogar y el Jardín.


4.-Mantener y usar maneras eficaces de tranquilizar a los niños, música tranquilizadora tanto en el hogar como en el Jardín.


5.-Involucrar a los padres del niño que muerde a brindar contacto físico relajado y afectuoso, apoyando desde el hogar con la corrección a esta acción de manera permanente.

La clave para el manejo exitoso del morder es la comprensión tanto para los niños como para los adultos, es importante conocer y poder reconocer que el morder es un proceso en esta edad normal y natural, que con un trabajo de equipo amoroso, paciente, cálido y constante podrá ser superado.


"Recordemos que educar es un acto de paciencia y amor"

Por Sofía Alvarez Oramas

jueves, 4 de febrero de 2010

COMO EDUCAR NIÑOS OBEDIENTES



"Es que mi hijo nunca me obedece". Si usted es de los que repite esa frase, es necesario actuar: puede ser que sus pautas de crianza no estén funcionando o que su hijo presenta problemas de salud.



Lo primero que se debe hacer es revisar la edad del pequeño, para confirmar que esté en la etapa de comprensión de palabras y de oraciones. Esta suele darse desde los 3 años de edad. Es por esto que es normal que antes de esta edad el niño no siga las recomendaciones dadas por los adultos. Según el neurólogo pediatra Álvaro Izquierdo, a partir de los 9 meses los niños hacen caso a órdenes sencillas. Sin embargo, en algunas oportunidades desacatan la orden, porque están en la etapa de exploración y conocimiento, la cual se manifiesta con el tacto.



A partir de los 2 años los niños comienzan a entender las órdenes de los padres, pero es solo al cumplir 4 que ellos comprenden el verdadero significado de la obediencia.



A los 3 años, los pequeños empiezan a entender que la palabra NO cambia la estructura de la frase. Por eso, es necesario que los padres les hablen con frases afirmativas. Por ejemplo: en vez de decir "no agarres eso", deben decirle: "deja quieto eso".



¿Cómo lograrlo?

Para conseguir que el niño sea obediente, también es fundamental explicarles a los hijos que siempre les deben hacer caso a los adultos con quienes quedan a cargo; los padres deben cumplir lo que prometen e inculcarles desde temprana edad las rutinas.



Con los hábitos, los menores se disciplinan en sus actividades y, de la misma manera, aprenden a obedecer órdenes de los mayores.



Sin embargo, el hecho de que un niño no cumpla una orden del padre, no quiere decir que sea desobediente. Si, por el contrario, el niño siempre se subleva, se debe revisar la causa de esta actitud.



El especialista Álvaro Izquierdo explica otras razones por las que un niño podría desobedecer: "Puede tener retardo mental, poca comprensión del lenguaje, déficit de atención o trastorno de posición desafiante".



Si el caso es que en la casa es terrible y en el colegio un ‘santo’, o viceversa, se deben revisar las estrategias de educación. En alguno de los lugares están fallando con las pautas de crianza.


¿Cómo reconocerlo?


Un niño desobediente es aquel que hace pataleta, rabieta, situaciones de ira, que no hacen caso a las normas que le ponen en casa ni en el colegio, o que son voluntariosos.
Según Ana María Chapiro, siquiatra infantil, los padres y cuidadores deben aprender a determinar si el niño está haciendo una rabieta porque está cansado, o por otro motivo.



"Una de las causas principales de desobediencia es que los límites de la casa no están bien implantados. Esto lleva a que los niños se sienten inestables y que no sepan hasta dónde llegar", señala Chapiro.



Otro de los momentos usuales es cuando dicen que solo le obedece a la mamá. Si esto sucede es porque el niño no tiene claridad con la autoridad. Lo más importante es recalcarles a papá y a mamá que ellos son los que tiene la autoridad de crear estos hábitos.

Pasos para establecer rutinas:

* Cree una lista con las actividades y reglas más importantes: horarios de sueño, alimentación, baño, entre otras.


* Negocie las ocupaciones con los niños. Hay que comprender que las rutinas son un plan flexible y no unas normas rígidas.


* Acompañe a los pequeños en las primeras semanas de rutinas; de esta manera, ellos sentirán seguridad.


* Entienda que la rutina impera sobre el llanto del pequeño. Cumpla el horario de los hábitos. De esta forma se crea la disciplina en el pequeño. * Enséñele que existen los turnos.