viernes, 27 de abril de 2018

En un jardín lleno de magia llamado Logos

Por Sofía Alvarez Oramas


PRIMERO "A"
 PRIMERO "B"
 PRIMERO "C"

 PRIMERO "D" 

En un jardín lleno de magia llamado Logos, unas princesas, príncipes y dragones de Primero de básica A, B, C, y D, en la clase de español empezaron una maravillosa aventura de animación a la lectura desde su primer día de clases con el cuento de “Dragones y princesas”,  participando con gran alegría también de su primer proyecto en el que vivenciaron  el valor de la amistad y respeto, planificando de manera colaborativa alrededor de ello sus actividades del día como:

  1. Disfrutar de la lectura.
  2. Reflexionar sobre los valores  de la amistad y respeto, los personajes y la  historia.
  3. Planificar en grupo las actividades del día.
  4. Seleccionar su personaje favorito del cuento leído.
  5. Elaborar creativa y libremente su distintivo alusivo al personaje de su elección.
  6. Jugar con cantos y baile sobre el valor de la amistad.
  7. Representar los roles elegidos. 
  8. Compartir el trabajo realizado con alegría.

Arriba les compartimos unas fotos de recuerdo de ello, aunque algunos niños y niñas faltaron a clases ese día, en las próximas fotos que subamos tendremos el gusto de verlos a todos.

Como decía la doctora Gloria Rincón: “La pedagogía por proyectos es una propuesta para el desarrollo de currículos escolares orientada hacia la integración de los aprendizajes, tanto los que se están abordando en el momento, como los ya trabajados, para otorgar significado y valor a las actividades”

¡Que viva el primer día de clases de nuestros pequeños de 
Primero A, B, C y D!




martes, 19 de diciembre de 2017

La danza


Por Sofía Alvarez Oramas 

La danza permite crecer a las niñas con sentido del equilibrio, ritmo, conciencia de su cuerpo y lo que vale, desarrollando en ellas agilidades mentales y físicas que las ayudan a perfeccionarse en las demás áreas de su vida, con disciplina, compromiso, alegría, y creatividad. 

Cuando permitimos que nuestras niñas se expresen a través de ella desde edades tempranas en sus aulas, estamos ayudándoles a enfrentar desafíos y desarrollar su sensibilidad, expresando a través de ese arte sus sentimientos, pensamientos e ideas. Con mucho entusiasmo nuestras pequeñas desde Maternal, Pre-kínder, Kínder y Preparatoria durante la pasada y presente semana nos permitieron disfrutar de sus logros y destrezas en sus clases de danza, agradecemos a los padres asistentes de las niñas quienes nos acompañaron con entusiasmo, entregándoles el regalo más valioso para un artista, el aplauso. Hoy compartimos con ustedes segundos de cada clase y un collage que nos permitirá recordar con sensibilidad y ternura parte de los momentos vividos. 


miércoles, 13 de diciembre de 2017

Identificación temprana de trastornos del lenguaje




El trastorno en el desarrollo del lenguaje es una de las manifestaciones que se observa con mayor frecuencia en el consultorio pediátrico. El hecho de hacer correcciones a tiempo de los problemas del lenguaje permite al individuo no sólo la capacidad para poder expresar todo su mundo interior, sino ayudan a mejorar la capacidad de automodulación de conductas así como la organización del pensamiento. Existen los llamados “periodos críticos” o “ventanas de oportunidad” y éstos se refieren a los periodos en que es posible adquirir ciertas habilidades o destrezas de manera natural, sencilla y perdurable. Si por alguna razón el pequeño perdió ese periodo crítico, no será capaz de utilizar esa habilidad tan bien como debería y no podrá aprenderla apropiadamente. La planificación del tratamiento incluye educación y entrenamiento de los padres, terapias de apoyo tempranas que van más allá de lenguaje, y el sistema motor es también muy importante. El personal de salud involucrado tiene múltiples roles en la prevención, detección, diagnóstico y manejo del niño con problemas de lenguaje.

Existen varias teorías acerca de cómo los niños adquieren el lenguaje, las cuales, dan respuesta a éste proceso. En todo caso somos seres bio-psico-sociales, por lo que es factible pensar que nuestro entorno, así como nuestra genética, nuestras vivencias y experiencias influyen, en mayor o menor medida, en nuestro desarrollo lingüístico. De una u otra forma, es importante tomar en cuenta que todos los niños que desarrollan lenguaje, lo hacen cursando por las mismas etapas y secuencia (prelingüística, una palabra, telegráfico, frases y oraciones simples y oraciones complejas).

La importancia de una intervención en etapas tempranas del desarrollo del lenguaje, tomando en cuenta los periodos críticos, da el éxito en la terapia, por lo que la edad a la que ésta comience, la cooperación familiar y consistencia en el tratamiento son indispensables, sin poder ignorar la enfermedad que presenta el niño; factor que no podemos dejar a un lado. Este es un proceso que requiere tiempo y constancia.

Entendiendo al lenguaje como un proceso del neurodesarrollo, el poder modificar y favorecer el desarrollo temprano del lenguaje evitará que se tengan consecuencias en etapas futuras de los procesos adaptativos, conductuales y de pensamiento.
Ref. Web. Revista Médica Clínica Las Condes

martes, 17 de octubre de 2017

El valor de la fidelidad matrimonial


D. Alfonso López Quintás, catedrático emérito de filosofía en la Universidad Complutense (Madrid) y miembro de la Real Academia Española de Ciencias Morales y Políticas, ha resaltado en varias de sus obras el carácter creativo de la fidelidad. Queremos rogarle que clarifique un poco la idea de fidelidad, que juega un papel decisivo en nuestra vida de interrelación.
-¿Es la fidelidad actualmente un valor en crisis? ¿A qué se debe el declive actual de la actitud fiel? 
A juzgar por el número de separaciones matrimoniales que se producen, la fidelidad conyugal es un valor que se halla actualmente cuestionado. Entre las múltiples causas de tal fenómeno, deben subrayarse diversos malentendidos, se confunde, a menudo, la fidelidad y el aguante. Aguantar significa resistir el peso de una carga, y es condición propia de muros y columnas.
La fidelidad supone algo mucho más elevado: crear en cada momento de la vida lo que uno, un día, prometió crear. Para cumplir la promesa de crear un hogar con una persona, se requiere soberanía de espíritu, capacidad de ser fiel a lo prometido aunque cambien las circunstancias y los sentimientos que uno pueda tener en una situación determinada. Para una persona fiel, lo importante no es cambiar, sino realizar en la vida el ideal de la unidad en virtud del cual decidió casarse con una persona. Pero hoy se glorifica el cambio, término que adquirió últimamente condición de "talismán": parece albergar tal riqueza que nadie osa ponerlo en tela de juicio. Frente a esta glorificación del cambio, debemos grabar a fuego en la mente que la fidelidad es una actitud creativa y presenta, por ello, una alta excelencia. 
Si uno adopta una actitud hedonista y vive para acumular sensaciones placenteras, debe cambiar incesantemente para mantener cierto nivel de excitación, ya que la sensibilidad se embota gradualmente. 
Esta actitud lleva a confundir el amor personal -que pide de por sí estabilidad y firmeza- con la mera pasión, que presenta una condición efímera. 
De ahí el temor a comprometerse de por vida, pues tal compromiso impide el cambio. Se olvida que, al hablar de un matrimonio indisoluble, se alude ante todo a la calidad de la unión. El matrimonio que es auténtico perdura por su interna calidad y valor. La fidelidad es nutrida por el amor a lo valioso, a la riqueza interna de la unidad conyugal. Obligarse a dicho valor significa renunciar en parte a la libertad de maniobra -libertad de decisión arbitraria- a fin de promover la auténtica libertad humana, que es la libertad para ser creativo.
La psicóloga norteamericana Maggie Gallagher indica, en su libro Enemies of Eros, que millones de jóvenes compatriotas rehúyen casarse por pensar que no hay garantía alguna de que el amor perdure. Dentro de los reducidos límites de seguridad que admite la vida humana, podemos decir que el amor tiene altas probabilidades de perdurar si presenta la debida calidad. El buen paño perdura. El amor que no se reduce a mera pasión o mera apetencia, antes implica la fundación constante de un auténtico estado de encuentro, supera, en buena medida, los riesgos de ruptura provocados por los vaivenes del sentimiento.
-Si la fidelidad se halla por encima del afán hedonista de acumular gratificaciones, ¿qué secreto impulso nos lleva a ser fieles? 
La fidelidad, bien entendida, brota del amor a lo valioso, lo que se hace valer por su interna riqueza y se nos aparece como fiable, como algo en lo que tenemos fe y a lo que nos podemos confiar. Recordemos que las palabras fiable, fe, confiar en alguien, confiarse a alguien... están emparentadas entre sí, por derivarse de una misma raíz latina: fid. El que descubre el elevado valor del amor conyugal, visto en toda su riqueza, cobra confianza en él, adivina que puede apostar fuerte por él, poner la vida a esa carta y prometer a otra persona crear una vida de hogar. Prometer llevar a cabo este tipo de actividad es una acción tan excelsa que parece en principio insensata. Prometo hoy para cumplir en días y años sucesivos, incluso cuando mis sentimientos sean distintos de los que hoy me inspiran tal promesa. Prometer crear un hogar en todas las circunstancias, favorables o adversas, implica elevación de espíritu, capacidad de asumir las riendas de la propia vida y estar dispuestos a regirla no por sentimientos cambiantes sino por el valor de la unidad, que consideramos supremo en nuestra vida y ejerce para nosotros la función de ideal. 
-Según lo dicho, no parece tener sentido confundir la fidelidad con la intransigencia... 
Ciertamente. El que es fiel a una promesa no debe ser considerado como terco, sino como tenaz, es decir, perseverante en la vinculación a lo valioso, lo que nos ofrece posibilidades para vivir plenamente, creando relaciones relevantes. Ser fiel no significa sólo mantener una relación a lo largo del tiempo, pues no es únicamente cuestión de tiempo sino de calidad. Lo decisivo en la fidelidad no es conseguir que un amor se alargue indefinidamente, sino que sea auténtico merced a su valor interno. 
Por eso la actitud de fidelidad se nutre de la admiración ante lo valioso. El que malentiende el amor conyugal, que es generoso y oblativo, y lo confunde con una atracción interesada no recibe la fuerza que nos otorga lo valioso y no es capaz de mantenerse por encima de las oscilaciones y avatares del sentimiento. Será esclavo de los apetitos que lo acucian en cada momento. No tendrá la libertad interior necesaria para ser auténticamente fiel, es decir, creativo, capaz de cumplir la promesa de crear en todo instante una relación estable de encuentro. 
Así entendida, la fidelidad nos otorga identidad personal, energía interior, autoestima, dignidad, honorabilidad, armonía y, por tanto, belleza. Recordemos la indefinible belleza de la historia bíblica de Ruth, la moabita, que dice estas bellísimas palabras a Noemí, la madre de su marido difunto: "No insistas en que te deje y me vuelva. A dónde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tú Dios es mi Dios; donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. Sólo la muerte podrá separarnos, y, si no, que el Señor me castigue".

jueves, 3 de agosto de 2017

En familia educamos


Una buena familia es aquella que ayuda a todos sus miembros a crecer y ser fuertes. Es un núcleo donde existe un clima de confianza donde se pueden contar las cosas diarias sin temor a ser juzgados. Una familia adecuada es tolerante de las debilidades de cada quien. Apoya también los talentos y fortalezas que tengan los hijos. Permite los errores porque entiende que solo así aprenderán a crecer adecuadamente, logra un equilibrio entre la autoridad y el amor que permite el desarrollo sano de sus miembros. Una buena familia tiene rutinas y ritos que todos respetan. Comen juntos aunque sea una vez al día. Celebran los cumpleaños y las Navidades juntos. Se acompañan entre sí en las buenas y las malas. Pasan tiempo juntos, y también abren el espacio del tiempo individual. Cada hijo necesita un tiempo o un espacio que sea solo para él (ella). En una buena familia existe el respeto por los padres y por los hijos. 

El maltrato se minimiza. Se acepta el conflicto como parte necesaria de la vida cotidiana. La convivencia implica algo de conflicto pero se asume una actitud constructiva frente a este. En una buena familia existen buenos ejemplos por parte de los padres con el testimonio de vida de los padres, se les enseña a los hijos valores como honestidad, generosidad, respeto y confianza. En una buena familia va a haber de todo un poco, sin que por eso se rotule a los hijos. 

Encasillar a un hijo como el difícil, al otro como el inteligente, hace mucho daño pues no permite que el ser humano cambie. Cada miembro tiene derecho a ser como es y debe tener la libertad de desarrollar su potencial. Una buena familia es capaz de mandarle al hijo el mensaje de que pase lo que pase los demás miembros siempre estarán ahí. El pertenecer a una familia fuerte y unida es el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos y a las futuras generaciones. 

Esto se lleva muy adentro y vale más que el dinero, el poder o cualquier otra riqueza. Así de sencillo, construyamos familias buenas de verdad y así sí podemos construir una verdadera paz.

Recuperado, http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-866313